Jesús's profileEl maravilloso mundo del...PhotosBlogListsMore Tools Help

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    29 January

    Pajarology

     
     
    [...]
     
    María Jesús: El Baile de los pajaritos nació como un concepto abstracto. Queríamos dar la sensación de fragilidad, de liviandad. La banda acabábamos de terminar una agotadora gira por pequeñas salas de EEUU y Canadá y buscábamos una manera de escapar.
     
    Su acordeón: En los años anteriores habíamos hecho ya todo lo que una banda de rock podía hacer sin salirse de los límites que la sociedad burguesa podía permitir. Era el momento de innovar. Queríamos un sonido distinto a todo lo que sonaba en aquella época. Recuerdo una noche de borrachera con Pete Townshend (creo que también estaba allí ese día Roger Waters) en la que un pajarito entró en el garito donde solíamos reunirnos todas las grandes bandas de entonces. El pájaro voló frenéticamente de un lado a otro del lugar y... ¡aquello era demasiado! Estábamos de LSD y quizá habíamos fumado algo antes. La melodía llegó sola a mi mente.
     
    María Jesús: El acordeón vino al día siguiente al estudio muy excitado y se puso a escribir frenéticamente la partitura de lo que sería después "El Baile de los pajaritos". Yo apenas había dormido aquella noche pues me la pasé entera con Phil Spector, mezclando lo que tenía que ser nuestro nuevo single. Estábamos algo frustrados porque no conseguíamos encontrar "el sonido". Entonces el acordeón llegó con esa melodía y era como si todos los malos rollos se esfumaran. Phil se apresuró a sentarse frente a la mesa y los técnicos lo tuvieron todo listo para que grabáramos esa misma tarde. Por la noche, ya habíamos grabado la que sería una de las canciones más influyentes en el folk-pop psicodélico.
     
    Phil Spector: María Jesús llevaba ya varios días intentando escribir un single de éxito. Me llamó y me dijo: "Phil, queremos que tu lo produzcas" y... ¿cómo negarse cuando María Jesús y su Acordeón te llaman para que trabajes con ellos? Fue una experiencia muy enriquecedora.
     
    Su acordeón: María Jesús tenía muchas grandes ideas para la canción. Esa maravillosa introducción in crecendo con esos redobles fueron idea suya.
     
    María Jesús: Nos dimos cuenta de que la canción necesitaba algo más. Estábamos sentados uno frente al otro tratando de entonar, de buscar un "puente" que le diera vida al tema. Recuerdo que en el estudio contiguo estaban grabando The Doors. Como no nos salía nada les hicimos una visita y tocamos con ellos. Pocos saben esto, pero la batería de "Roadhouse blues" la toqué yo.
     
    Su acordeón: Le dijimos: "Jim, nos falta un trozo de la canción. Nos hemos quedado en blanco, canta algo, da igual el qué, sea lo que sea, lo grabaremos." Jim dijo: "Dadme 10 minutos" y se encerró en la sala de ecos. Al rato volvió con el trozo que necesitabamos.
     
    Phil Spector: ¡Eso es!, dijimos. Era exactamente lo que le faltaba a la canción. Y así fue como Jim Morrison cantó la parte de "Es díaaaa de fiestaaa, baaaaaila sin paraaaar" Fue maravilloso, un gran momento.
     
    María Jesús: Podía notar muy buenas vibraciones mientras grabábamos el tema. Lo recuerdo bien porque sólo unos minutos más tarde nos telefoneó Brian [Jones] y nos comentó que estaba echándose una siesta y de repente se despertó recordando que había soñado con nosotros. Así que "El Baile de los Pajaritos" era nuestra canción definitiva. Lo sabíamos incluso mientras la componíamos.
     
    Su acordeón: Fue una época maravillosa. El single fue un éxito arrollador, era el verano del amor y todos estábamos un poco idos. Experimentábamos con las drogas y quizá todo se salió un poco de madre. Poco después rodamos la película "Los Pajaritos" con Richard Lester y, si te fijas, en todas las escenas tenemos los ojos muy rojos ¡Había momentos en que ni siquera escuchábamos las instrucciones del equipo técnico!
     
    María Jesús: La película no salió todo lo bien que esperábamos. Algunos dijeron: "Esta vez han ido demasiado lejos". Lo cierto es que era muy innovadora y quizá se adelantó a su época. Aún así la defiendo como un buen experimento fílmico-musical, además, incluímos otro gran éxito "Arriba con el tirorirorí"
     
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    Pajaritos, a bailar.
    Cuando acabas de nacer,
    tu colita has de mover.
    Para un pajarito ser,
    este baile has de bailar
    y a todo el mundo alegrar.
    El piquito has de mover
    y las plumas sacudir,
    la colita remover.
    Las rodillas doblarás,
    dos saltitos tú darás
    y volarás.
    Es día de fiesta,
    baila sin parar,
    vamos a volar tú y yo
    cruzando el cielo azul
    y el ancho mar.
    Pajaritos, a bailar,
    el más joven saltará,
    el mayor se moverá.
    No hemos terminado aún,
    bailaremos sin parar
    hasta la noche acabar.
    El piquito has de mover…
    14 January

    Chiribitas Begin III - The Age of the Pavo

    8 años después, Algún Lugar de Massachusetts, EEUU;
     
    La Sra. Brokenknickers se levantó ese día con una extraña sensación. Mientras desayunaba el recuerdo de la causa de su presentimiento se le hizo tan palpable como el sillón orejero en el que reposaba en ese momento: hoy era el último día para mandar su participación en un conocido concurso radiofónico.
    Con parsimoniosa dedicación redactó una educada y al mismo tiempo entusiasta carta de presentación en la que se explayaba sobre las circunstancias que la habían hecho decidirse a participar. Realmente la vida de la Sra. Brokenknickers había sido siempre un tranquilo lago en una soleada mañana de otoño y jamás se arrepintió de ello.
    Mientras bebía su té a pequeños sorbos su mente vagaba por páramos de sosegada satisfacción cuyas briznas de hierba eran mecidas por la suave brisa del convencimiento de lo adecuado de su actitud ante la vida, en la que el mayor de los sobresaltos consistía en descubrir una mosca muerta en su cuidado jardín de estilo inglés victoriano. Eran estos momentos los que la Sra. Brokenknickers atesoraba por encima de todo, en los que solía entregarse a la absorvente lectura de algún autor extranjero pasado de moda.
    La biblioteca de la casa no era extraordinaria, pero ella se sentía muy orgullosa de varios incunables que años antes había adquirido en la curiosa librería del Sr. Horsedick, en la que convivían las más insustanciales novelillas con los grandes clásicos.
    La entonces Srta. Smellfeet, pues ese era su apellido de soltera, solía perderse entre las estanterías polvorientas imaginando que protagonizaba alguna aventura biblio-arquelógica, en busca de algún grimorio olvidado y deseoso de desvelar sus secretos.
    Al recordar estas cosas, la Sra. Brokenknickers sonría casi imperceptiblemente, agitaba la cabeza y se alisaba la falda.
     
    12 años antes;
     
    -Y si me votan en las próximas elecciones, prometo matarlos a todos ¡A todos ustedes! Y los que por algún extraño destino logren sobrevivir desearán haber corrido la misma suerte que sus conciudadanos. Porque voy a dedicar a partir de ahora hasta el último minuto de mi tiempo y hasta la última gota de mi sangre a hacer la vida imposible a toda la humanidad. Desde el momento en que gane las elecciones aboliré el derecho a respirar aire. Cuando gobierne la gente respirará trocitos pequeños de cristales aderezados con leche agria.
    [Aplausos]
    Ah... todavía recuerdo cuando comencé mi carrera política...
    Algunos me tildaron de loco. Dijeron que en el mundo real no eran posibles mis utopías. Pues bien, aquellas malas lenguas hace tiempo que fueron separadas de sus bocas y pasaron a la mía. Sí, amigos míos. Me las comí. Me comí sus lenguas.
    [Ovación]
    Pero el camino es largo y tortuoso. Aún queda gente, y no puedo recalcar esto lo suficiente, que es feliz...
    [Murmullos de asombro]
    Sí, señoras y caballeros, gente feliz que me repugna...
    Me repugna que a pesar de mis esfuerzos por quitarles absolutamente todo, todavía de vez en cuando se escuchen risitas.
    Así que he tomado la decisión de extirpar los abdómenes de toda la población civil. Las abdomenotomías comenzarán mañana a primera hora.
    ¡Pero eso no es todo! Os prometo... no, ¡os garantizo! que a partir de ahora sólo habrá un canal de televisión: el Discovery Channel.
    Y resucitaré a Frank Sinatra para que presente todos los programas.
    Es el comienzo de una nueva era... y ahora ¡¡¡¡Muerte a todos!!!!
    [Aplausos apasionados que poco a poco van apagándose a medida que las manos van siendo cortadas por grandes cuchillas circulares de 10 metros de diámetro]
     
    44 años después;
     
    Uno, dos, tres, cuatro, cinco, seis, siete, ocho... Raaaaaaaambo
     
    1 segundo antes;
     
    Cero, uno, dos, tres, cuatro, cinco, seis, siete, ocho... Raaaaaambo
     
    44.000 trillones de años después;
     
    El universo se ha vuelto a comprimir y se repite el big bang.
     
    -Hogar línea salón sencillez 1087 euros?
    -Roble elegancia dormitorio tresillo
    -Acogedor montaje gratis malva
    -Empiece a pagar en Septiembre
    -Estamos en Nacional IV km 4'5
     
    [Para aquellos lectores que no dominen el idioma de los furrurufurrurru, la única raza que sobrevivió a la destrucción del universo (gracias a que llevaban siempre encima un paquete de kleenex, otro día explicaremos por qué son tan importantes...) y que construyeron su lengua a partir del único objeto que quedó intacto: un catálogo de una tienda de muebles de la Tierra, aquí va la traducción de su conversación:]
     
    -¿Pero el Big Bang no estaba en Londres?
    -No sé qué pretendes insinuar con la palabra "Londres"
    -Y yo no sé qué significa la palabra "palabra"
    -Adiós
    -Adiós, y gracias por el pescado

        
             Campeón del Pictionary

     

    44.000 trillones de años antes (más o menos);
     
    La muerte sorprendió al pobre Tonto del Pueblo, jefe, mentor y padre adoptivo de Chiribitas.
    Digo yo que mucho no le sorprendería, porque Tonto tenía 103 años, era coleccionista de enfermedades infecciosas y el orgulloso poseedor de varios cánceres de los peores, neumonía y una curiosa costumbre: le encantaba saltar desnudo y mojado a la pata coja sobre la barandilla del mirador de la montaña. Decía que le hacía sentir vivo.
    Un día, debió cambiar de opinión y le hizo sentir muerto.
     
    Cuando Chiribitas apartó todas las rocas y logró sacar lo que quedaba de su maestro, éste le dedicó sus últimas palabras: "Olvídalo, Jack, es Chinatown. Mira a lo alto, Hannah, las nubes se levantan, que sí, que no, que caiga un chaparrón". Y cerró los ojos, satisfecho.
    Sólo para unos segundos después volverlos a abrir y gritar: "La muerte es una mierda, devuélvanme el dinero ¡Quiero vivir!... Ah, ya, mis huesos y mis órganos... comprendo..." y expirar definitivamente.
    Chiribitas se arrodilló junto al cadáver, alzó los brazos al cielo y quiso gritar "¡¡¡Noooooooooooooooo!!!" pero por alguna extraña razón lo que realmente salió de su garganta fue una versión groovy-folk-trance bastante heterodoxa de "El macetero" de Antonio Molina. 

        
          Dentro de mil años habrá una
          diapositiva de esto en todas
          las escuelas de Arte

     

     
    Se levantó y no podía creer que su maestro hubiera muerto. Estaba como idiotizado (más de normal) o borracho.
    La vuelta a la casa se le hizo muy cuesta arriba. Anduvo tambaleándose y más de una vez perdió el equilibrio y cayó al suelo. Estaba ajeno a todo lo que ocurría a su alrededor y las voces de los vecinos que gritaban "¡Terremoto!" mientras ejércitos de hombres-granizado de limón saqueaban el pueblo.
    Cuando entró en la pequeña choza le pareció demasiado grande y con un gran vacío.
    Lo que en realidad ocurría era que el terremoto había destruido todo. Lo que Chiribitas contemplaba era un montón de adoquines rodeados de una nube de polvo.
    Se agachó para recoger un pequeño libro que estaba a sus pies. En las tapas ponía "Testamento". Lo abrió y leyó:
     
    Querido, Chiribitas.
    Si estás leyendo esto significa que me has robado la llave del cajón de mis cosas ¡Maldito mocoso!
    En fin, también cabe la posibilidad de que me haya caido rodando por la montaña y justo después se produjera en el pueblo un terremoto. Y que unos minutos más tarde los hombres-granizado de limón invadieran nuestras tierras.
     
    Chiribitas parpadeó sorprendido.
     
    Y ahora acabas de parpadear sorprendido, je, je, je.
    ¿Qué cómo puedo saber esto? Muy fácil. Si he acertado te habrá sorprendido que haya sido capaz de hacerlo y si no, te habrá sorprendido la absurdez que he escrito.
    Chiribitas, ya tienes [pon aquí tu edad, por favor] años.
     
    El chico escribió "14"
     
    Te he enseñado todo lo que sé, pero siempre he visto en ti una capacidad de hacer el tonto superior a la media. Bueno, a la media, a la liga y a las bragas. A todas juntas. Tienes que salir del pueblo e ir a la ciudad. Primero porque el ambiente del pueblo terminará asfixiando tu creatividad y segundo porque ¡hay un hombre-granizado de limón detrás tuya! ¡Corre, Chiribitas, corre!
    ¡Pero no dejes de leerme! Y no corras tan rápido, que me dan mareos. Así, cuidado con la roca. Ahora a la derecha; cruza el río... Perfecto. A los hombres-granizado de limón les da miedo el agua. Les resultaba perturbadora. Es como si tú vieras una inmensa hilera de vísceras humanas.

        
       La mayor amenaza para el Mundo Libre 

    Bien, ahora que estamos tranquilos es el momento de despedirme de ti hasta que me aprenda el camino al mundo de los vivos y vaya a visitarte de vez en cuando en forma de espectro sangriento y amenazador, que sé cuánta ilusión te hace.
    Para ir a la gran ciudad camina hacia el norte durante unos... 6 o 7 meses, evita en la medida de lo posible respirar, comer o beber agua, dormir y que tu corazón lata. Cruza las Montañas de la Muerte, el Bosque del Demonio, los Páramos de la Locura, la Ciénaga Que-si-entras-mueres-seguro y el Valle Feliz.
    Cuando llegues a la gran ciudad pregunta por el señor José Pérez.
    Feliz paseo.
     
    Y así Chiribitas pusó rumbo a su destino.